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“Llevamos más de 50 años atrasados al mecanismo de la mediación”

NOVIEMBRE 2015 | Chile llegó atrasado a la instauración de mecanismos alternativos de resolución de conflictos, pero esta situación tiene sus ventajas y sus desventajas, según el decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Talca, Diego Palomo, en la apertura del coloquio “Justicia pública y justicia privada, un adecuado entendimiento”.

En este panel participaron destacados especialistas en el tema, y es parte de las actividades contempladas en el proyecto anillo “Los Métodos Alternativos de Solución de Conflictos como herramientas de modernización de la justicia. Construcción dogmática a partir de un análisis multidisciplinar”, que está a cargo de un equipo de investigadores de la mencionada Facultad.

Diego Palomo comentó que, tal como aconteció con la reforma procesal penal, Chile también se llegó 50 o 60 años atrasado a la instauración de mecanismos alternativos de resolución de conflictos. “Eso tiene un lado malo, que es constatar que somos un país que está todavía a la zaga, pero tiene también un lado bueno, que nos permite tener referencias y aprender de los errores que puedan estar acaeciendo actualmente en otras latitudes”, afirmó. 

Sostuvo también que es necesario constatar en qué punto se debe mejorar “a la hora de asumir un adecuado entendimiento entre la justicia pública y la privada”.

Uno de los participantes en el coloquio, el abogado litigante y mediador Pedro Barría, fundador y jefe de la unidad de mediación de daños en salud del Consejo de Defensa del Estado, sostuvo que el mérito está su efecto “desjudializador” y por tanto hay que considerar el porcentaje de acuerdos logrados, para su valoración. Agregó que el mecanismo no es alternativos, sino complementario en la resolución de conflictos, que puede desactivar y conseguir un restablecimiento de relaciones entre las partes. “Contribuye al acceso y a la calidad de la justicia y se puede aplicar a casi todo tipo de conflictos”, afirmó.

Jordi Nieva, catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Barcelona, planteó que tal como ocurrió en el pasado con el arbitraje y con la oralidad en el proceso, “hay una creciente fascinación por lo nuevo”. A su juicio, no se puede evaluar la mediación solo por el número de acuerdos y consideró un error que se puede aplicar en las pequeñas causas, las que en su opinión se pueden resolver por la vía del arbitraje. “Es un método más de resolución pacífica de conflictos”, acotó. Sostuvo que mediación y conciliación son lo mismo y lo más relevante es la formación del mediador, que no necesariamente es jurídica. “Si el gobierno desea implementar la mediación tiene que invertir recursos públicos en formación del mediador”, dijo.

Por su parte, Eduardo Oteíza, profesor titular y director de la Carrera de Maestría en Derecho Procesal en la Universidad de la Plata, precisó que la justicia pública se refiere a la justicia estatal y la privada transita a través del arbitraje y la mediación como alternativas.

Expresó que si la finalidad es descongestionar tribunales muchos gobiernos se sienten tentados por promover la justicia privada, “pero no puede ser más que eso”.

   
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